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Juro ante todos mis lectores que la historia que estoy por contarles es completamente cierta, que en ningún momento he incluido un acto de exageración o he sucumbido ante la ambición de ser admirado. Aclaro que muchos me considerarán un mentiroso mientras para otros seré personaje de su mayor asombro. Por tales motivos quiero dejar en claro mis intenciones. Comparto con ustedes mi experiencia a fin de que cada uno juzgue y descubra por su cuenta aquellos sorprendentes y aterradores sucesos que me han llevado a la más profunda experiencia metafísica que un individuo en mi condición pueda experimentar. Comenzaré mi historia destacando mi profunda curiosidad, tan admirable era o aún lo es (no lo sé) que combinada con mi formación lógica,  analítica y enfocada en la ciencia me había llevado a ser uno de los estudiantes más admirables y prometedores de la facultad de medicina,  ya era yo reconocido con el mayor honor dentro de la comunidad científica y aún no había obtenido mi...

El poema egoísta

Y sí hablo mucho. Entonces dame una palabra que sea semilla y haré crecer un árbol. Pero no cortes mi bosque o me quedaré en silencio. Y si te molesta que hable tanto. Entonces, déjame solo que yo he de saber de qué conversar conmigo mismo. Y sí miro al sol, no me cubras con tu sombra. Deja que los rayos amarillos me bañen, acércate con inocencia y también tu podrás sentirlos. Muéstrame tu luz y te escribiré poemas. Pon inspiración en mi corazón y te regalaré historias completas. Y sí canto, déjame ser irreverente. Por qué cuando canto mi corazón grita y mi alma se infla como fruta madura. Dame una canción, regálame una melodía, tócame con tu voz y guardaré tus sonidos en mi corazón. Y sí voy, hago y digo. Acompáñame, apóyame y escúchame. Soy un curioso explorador que se satisface en tocar la vida con las llemas de los dedos. Que se complace en escuchar los susurros de las calles con los ojos cerrados. Y sí te amo. Compartete conmigo. Se mi compañera, cómplice y pareja. Y entonces te a...

Hoy, conocí una flor

Este cuento está dedicado a todos aquellos que desean comenzar el camino de su felicidad. Con profundo amor les deseo que hoy conozcan una flor.  Como hacía buen rato y como de costumbre Malaj desbordaba las calles ensimismado, cabizbajo, con prisa y sin sueños. La ruta de siempre, siguiendo los pasos del de adelante. Las mismas calles, las mismas sombras, las mismas luces , los mismos charcos. Nada nuevo, nada desconocido, nada ajeno.  Pero ese día, mientras caminaba, le pareció que algo era diferente, algo casi imperceptible modificando el conocido paisaje. Entonces lo notó. Una ventana que siempre había estado cerrada hoy estaba abierta de par en par. En el borde de la misma, había una pequeña cazuela con poca tierra y un pequeño brote verde saliendo de ella.  Sin mucho interés, Malaj dio un paso atrás en signo de desaprobación y siguió su marcha. No ha mucho andar se descubrió a sí mismo pensando en aquel pequeño brote, como si su simple existencia representara una h...