Hoy, conocí una flor
Este cuento está dedicado a todos aquellos que desean comenzar el camino de su felicidad. Con profundo amor les deseo que hoy conozcan una flor. Como hacía buen rato y como de costumbre Malaj desbordaba las calles ensimismado, cabizbajo, con prisa y sin sueños. La ruta de siempre, siguiendo los pasos del de adelante. Las mismas calles, las mismas sombras, las mismas luces , los mismos charcos. Nada nuevo, nada desconocido, nada ajeno. Pero ese día, mientras caminaba, le pareció que algo era diferente, algo casi imperceptible modificando el conocido paisaje. Entonces lo notó. Una ventana que siempre había estado cerrada hoy estaba abierta de par en par. En el borde de la misma, había una pequeña cazuela con poca tierra y un pequeño brote verde saliendo de ella. Sin mucho interés, Malaj dio un paso atrás en signo de desaprobación y siguió su marcha. No ha mucho andar se descubrió a sí mismo pensando en aquel pequeño brote, como si su simple existencia representara una h...