Mis grandes amigos

Mis grandes amigos

Por mi propia conciencia, me encontraba solo, perdido en un bosque oscuro y triste. Sin comida, sin vestido, sediento y exhausto. Vagaba sin dirección en la noche más larga, oscura y fría del invierno.
Súbitamente, una helada electricidad recorrió mi espina, como cuando el cuerpo predice que se avecina algún peligro. Desesperado, comencé a correr sin importarme los rasguños y heridas que causaban las ramas en mi cuerpo. Sin importarme siquiera el camino ni la dirección de mis esfuerzos. Corrí por un mecanismo animal de preservar mi propia existencia. Cuando me sentí a salvo, me oculté entre las sombras y clamé a los árboles por su ayuda. Pero la única respuesta que recibí, fue el leve susurro del viento moviendo las ramas secas. Frustrado, golpeé mi estomago para mitigar el hambre y bebí mi sangre para reducir la sed. Completamente agotado, como quien sabe que su fin se avecina, pedí clemencia al diablo y perdón a dios. Pero era demasiado tarde, ambos me habían abandonado hace mucho tiempo.
Casi a punto de que mi alma se extinguiera por completo, fuera del cielo y fuera del infierno. Una risa se escuchó a lo lejos acompañada de murmullos y súbitos cambios de voz. Entonces, mi corazón identificó una conocida familiaridad en esas voces. Excitado, pero con poca fuerza intenté gritar, pero mi estado era demasiado malo y mis fuerzas casi nulas. Para mi fortuna, las voces se acercaban más y más, y noté que me buscaban. Que venían por mí. Tras una agobiante espera, pude identificar quienes eran los que habían venido a rescatarme.
Los reconocí inmediatamente. Eran mis grandes amigos, mis demonios. Ahí estaba, Egoísmo, elegante, imponente, sabio. Orgullo, calculador, sereno, amable. Engaño, confiable, honorable, inteligente.
Tan bien me conocen que no se tomaron la molestia en saludarme. Sin embargo, al verme, Egoísmo y Orgullo no pudieron contener sus lagrimas. Preocupados por mi estado, Egoísmo curó mis heridas, Orgullo se despojó de su abrigo para vestirme y Engaño se inclinó para secar mis lagrimas y darme de beber. Casi recuperado, pero aún hambriento, mis demonios me alimentaron con partes de si mismos, Egoísmo me alimentó con gentileza, Orgullo con confianza y Engaño con valentía. Después de descansar y recuperar fuerzas, mis amigos y yo decidimos que era momento de abandonar tan oscuro y frio bosque. Rápidamente, Egoísmo sacó de su bolsa un lámpara para buscar una salida, pero después de mirar alrededor se descubrió tan perdido como yo. Lentamente, Engaño dio un profundo suspiro, tomó la lampará, echó un vistazo y nos indicó una dirección con el dedo. Nadie contradijo de las indicaciones de Engaño, pues de todos nosotros, él es el más confiable. Como siempre, Egoísmo se puso al frente para abrirnos paso, Orgullo sostenía la luz y Engaño nos guiaba en el bosque. Yo iba hasta atrás, siguiendo a mis grandes amigos, asombrado por su lealtad y cooperación. Jamas había visto amistad más grande.
Después de caminar por la larga senda que mis demonios abrieron, nos encontramos fuera del bosque. Pero no eramos los mismos, yo estaba lastimado, casi roto pero vivo. Ellos habían perdido partes de si mismos por encontrarme y rescatarme. Entonces, en un acto de profundo agradecimiento y amor, tomé las manos de Egoísmo, Orgullo y Engaño y las bese. Mis amigos, conmovidos, besaron mi frente y me abrazaron tan fuerte que mi alma pudo sentir su calor.
Sin decir más palabras, mis amigos, mis demonios se alejaron nuevamente de mí. Por que saben, que pronto nos volveremos a ver.

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Al final del día, solo te tienes a ti mismo... para bien o para mal 15-18/Ago/2013

Pez superdotado 23,24,25,26 y 27/Jul/2013

¿Qué soy?