Los malditos
Difícil me es encontrar las palabras que definan mi sentir, que expresen mi llanto y entiendan mi corazón, eso a lo que los cultos llaman "inteligencia emocional", difícil es encontrar en mi mente la razón adecuada que soporte mi duda y alivie mi confusión, y es que al igual que el poeta me encuentro, a la mitad de mi vida, en un bosque oscuro; pero para mí profunda desdicha no tengo un guía sabio que me conduzca por el infierno de mi propia creación, por los círculos de mis penas, que me lleve a favor de Beatriz la bella y pura a los cielos tranquilos y eternos lejos del purgatorio y mis más grandes tormentos.
Reconozco lo oscuro que soy, lo malo y vil, pero entre más me envilezco más me encuentro, más me conozco. Quisiera borrar de mi mente la conciencia y actuar por mi instinto y emoción, guiarme por las mieles y hieles de la irracionalidad, por que el que piensa demasiado en ello encuentra su suplicio, no soy poeta ni cantor pero mi drama es arte para el mayor de los artistas, es el llanto que baja por la cara de las musas y a la vez el homicidio del actor principal en la obra más hermosa jamás escrita. Me gustaría ser libre de mi mente y santo de mi pensamiento, pero estoy marcado, en la frente llevo la señal imborrable de Caín, de aquellos malos que alguna vez han encontrado conciencia y con ello desdicha y muerte. Muerte a lo bello del llanto y el miedo, muerte al amor y la virtud de Platón.
¿Quién ha encontrado la felicidad?, ¿quién se conoce dichoso? Porque de mi parte tiene la bendición más pura, que es de aquellos que habitan las tinieblas.
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