Nación de bastardos
Nación de bastardos
Por la calle a las cinco de la mañana veo un bastardo caminando rumbo al trabajo, se levantó desesperanzado y frustrado por que sabe que por mucho que trabaje nunca logrará el nivel de vida que desea, pero pensar en eso le causa depresión, así que mejor enciende el radio para escuchar los resultados de los partidos de fútbol de ayer.
Estoy seguro que éste bastardo se levantó a las 4:30 de la mañana, prendió el oxidado calentador conectado a un tanque de gas ordeñado por los proveedores que lo hacen con el fin de aumentar sus ganancias por el mismo volúmen del combustible. Se vistió con el pantalón de procedencia ilegal que compró el fin de samana en el tianguis, después se puso su camisa que compró en una tienda de ropa internacional a un precio muy superior al valor de la prenda pero que le da seguridad por que le dice que no es un cualquiera, que es diferente a los otros bastardos por que puede darse esos lujos. Después se colocó sus zapatos de marca original comprados en algun establecimiento informal en la calle.
Lo sigo mirando, ahora aborda un microbús que por un precio económico le ofrece llevarlo a algun destino pero sin garantizarle su seguridad, con un chofer bastardo sin responsabilidad y sin moral ante cualquier accidente sufrido. El bastardo que sigo no alcanzó lugar, ni siquiera alcanzó entrar en el camión que se cae a pedazos por su antiguedad y mal estado mecánico y fisico; pero no puede permitirse llegar tarde a trabajar, apenas hace unos días tuvo su tercer falta cuando mintió sobre su salud para quedarse a ver el partido de la selección nacional de fútbol, que por cierto perdió 3-1 ante su homóloga de Estados Unidos, en un partido completamente aburrido, donde los seleccionados del pais de los bastardos son mediocres, juegan por obligación, sin pasión y sin intención, pero es comprensible, no hay nada en el pais de los bastardos para estar orgulloso, lo hubo antes, pero ahora ya no.
Cuando el bastardo por fin logró llegar al trasporte colectivo metro y pagó a regañadientes el "alto costo", éste se quejaba de que los administradores millonarios, corruptos y sin escrúpulos del metro de la capital pero rápidamente olvido su pensamiento inicial al pasar ante el estorboso puesto de periódicos dentro de la estación, donde en la portada se presentaba en letras grandes y llamativas una notícia amarillista que seguramente carece de cualquier crítica periodística de calidad. Eso no le importó, compró el diario y se dirigió al andén al ritmo de los glúteos de una mujer que caminaba delante de él, mientras en su cabeza se permite la creación de pensamientos morbosos; no tardó mucho en ese estado ya que llegó el tren cargado de más bastardos que un momento iniciarán una lucha por entrar y salir del vagón ya que ninguno de ellos comprende la acción de respeto y paciencia.
Sucede el enfrentamiento y cuando el bastardo logra entrar al vagón su semblante a cambiado, está despeinado, torcido, incómodo por que los demás agreden su persona y espacio personal, está claramente molesto, después de 45 minutos de empujones, arrimones, olores desagradables y una fuga mental logra llegar a la estación que lo dejará cerca de su trabajo, y es en éste punto donde me pregunto si seré responsable por algo de lo que vive todos los días éste bastardo, me pregunto desde cuando todos los que nacimos y vivimos aqui somos bastardos.
Nuestros antepasados Mexicas, Olmecas, Mayas amaban ésta tierra, la cultivaban y la adoraban, tenian respeto por su tierra, su nación, su gente y su pueblo, después fueron conquistados por una nación Europea, que sin valorar nada del pueblo de nuestros antepasados violaron a sus mujeres, somos bastardos de un padre Europeo y una madre indígena, mestizos bastardos, no deseados, no planeados, sin padre, por eso creamos un pais maternalista, donde nadie acepta que es responsable de sus actos, nos justificamos en que siempre somos victimas de la situación o de quienes nos rodean. Somos bastardos sin esperanza ni orgullo, sabiendo que no vamos a prosperar y que las cosas no van a mejorar, pero eso causa frustración y preferimos distraernos tomando los logros de los demás bastardos con un sentimiento nacionalista, de logros que no nos pertenecen, somos bastardos como lo son nuestros padres y lo fueron nuestros abuelos; nuestros hijos en éste lugar serán bastardos; ¿es realmente malo ser un bastardo?; mientras sigamos autocompadeciendonos, huyendo, relegando y negando nuestra procedencia estamos condenados a la mediocridad y con la esperanza puesta en la expectativa de que existe algo mejor sin esforzarnos por alcanzarlo. No se trata de llorar nuestra educación y negar nuestra situación, sino aceptarla, vivir con ella y eventualmente amarla, no es conformismo, sino un llamado a amar nuestro origen, de los prehispánicos su amor a ésta tierra, su cultura, su tradición, su conocimiento natural; y de nuestros padres europeos que nos abandonaron apreciar su cultura, su lengua, su conocimiento experimental, somos verdaderamente bastardos, pero tambien somos mestizos, mezcla de dos grandes e imponentes culturas. Por lo pronto, seguimos siendo bastardos, siendo mexicanos.
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