Cáncer hasta el 05/Oct/2013
Cáncer
Debido a mis labores en el servicio social me pidieron ir
a recoger una botella de cultivo celular a Centro Medico, que es una zona de
hospitales en la cual se encuentran diferentes especialidades. Se me pidió ir
al hospital de cancerología; cuando llegué nada me pareció fuera de lo común de
un ambiente hospitalario, algunas personas con muchos papeles en las manos,
secretarias burócratas e ineptas, algunos médicos egolatras caminando con
despotismo mientras un séquito de personas los siguen gritando "¡doctor,
doctor!", ante tal panorama mi posición era la de un relámpago, quería
entrar recoger las células y salir lo más pronto posible, no por que tema a los
hospitales o enfermedades, sino por que mi tarea era muy simple y andar de
turista o curioso me implicaba una perdida de tiempo; para mi infortunio, no
contaba con la complejidad del hospital, además de que nunca había ido antes y
eso resultó en que deambulara por los pasillos; fue entonces cuando me descubrí
sano y moviéndome velozmente en medio de gente devastada y demacrada por el
cáncer. Ante mi estaba una señora con un paliacate estampado de flores azules
en la cabeza, ojos amarillos, labios resecos y un pañuelo blanco mal doblado
que usaba para taparse la boca cada vez que sentía la necesidad de toser. Al
otro lado un hombre y una mujer sujetaban a una señora mientras intentaba
sentarse en las duras, verdes y frías sillas de la sala de espera, la mujer se
veía cansada, triste... rota. Sus manos ásperas y enverdecidas por el daño
generado cada vez que le insertaban las agujas para la quimioterapia eran
evidentes. No dejé de notar que sus acompañantes estaban igual de cansados,
pero más allá del cansancio seguían luchando por ella debido a un acto
misericordioso que se les notaba en los ojos humildes y brillantes, tal vez de
paz, tal vez por haber derramado tantas lagrimas. Pero lo que vi después fue lo
que conmovió mi corazón y me hizo aterrizar de lleno y de golpe sobre la tierra
fría y seca. Un anciano abandonado en una cama de hospital, no había nadie a su
lado, ni tampoco había alguna enfermera que de manera caritativa o por lastima
le tomará la mano, el anciano luchaba por levantar la cabeza, pero no podía
pedir ayuda, de su boca solo salían gemidos indescifrables, quejas ahogadas a
las cuales note toda la gente de aquella sala de espera ya se había
acostumbrado. Sentí el impulso de ayudar al viejo, de colocar una almohada bajo
su cabeza a fin de cumplir su voluntad esperando con eso mitigar un poco su
dolor. Me sentí solo, me sentí enfermo, miserable, abandonado, viejo, cansado y
sobre todo me sentí hueco. Para fortuna del viejo y mi propio bienestar llego
un hombre vestido de blanco y movió la camilla rápidamente llevándola
velozmente a lo largo de todo el pasillo hasta una puerta que se abrió solo para
permitir el paso del anciano y su acompañante, después solo se cerró y no supe
más de ellos.
Todo ésto ocurrió en un parpadeo, ni siquiera había dejado
de caminar, seguía perdido, un poco después llegué a una zona llena de oficinas
en la cual me metí para pedir informes, ahí encontré casi media docena de
idiotas, envanecidos e inmersos en sus mediocridades, algunas teclas de
computadora se oían a lo lejos y apenas perceptibles ante las ruidosas risas y groserías de los pseudoempleados. Ante su infructífera y mediocre ayuda decidí seguí avanzando hasta un lugar que rápidamente identifiqué como una zona con cubículos de investigación, noté que en directorio de ese lugar se encontraba el nombre de la persona que me daría el cultivo celular así que toque el timbre para pedir acceso, una vez que me fue dado accedí a la unidad recibí las células, las prepare para el viaje y emprendí mi regreso de manera precipitada.
Una vez que salí del hospital comencé a reflexionar sobre mi posición como estudiante en el área de las ciencias de la salud, de la oportunidad que tengo para ayudar a los demás usando el conocimiento que he adquirido o que puedo adquirir, pero también reflexioné sobre las condiciones y situaciones actuales del sistema de salud publica, donde a solo unos cuantos les interesan los pacientes mientras otros más buscan levantarse el cuello y adquirir mayor fama a causa del dolor de los demás, retrasando investigaciones o haciéndolas más largas con la finalidad de obtener mayor reconocimiento en lugar de apresurarse para conseguir mejores terapias; pensando que la salud es un privilegio disponible solo para aquellos que la puedan pagar en lugar de un derecho de vida que todos deberíamos recibir simplemente por un acto humanitario.
Publicación hasta el día 05 de Octubre del 2013 desde la ciudad de México
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